miércoles, 8 de julio de 2009

Desmotivación en el trabajo


La motivación arranca de un estado de equilibrio. Cuando surge una necesidad, aparece el estrés creador que nos impulsa a satisfacer esa necesidad. Luego, emprendemos la acción para alcanzar esa necesidad.
La desmotivación arrancaría de la insatisfacción, que provocaría una ruptura del comportamiento (como nos sentimos a disgusto, cambiamos nuestra forma de plantearnos el trabajo). Esta ruptura del comportamiento, frena la acción y aparece la apatía que mata el estímulo. Cuando llegamos a este punto, es imposible alcanzar el equilibrio y nos sentimos mal.
Muchas personas piensan, que el elemento desmotivador más fuerte es el propio salario; pero existen ciertos factores que producen insatisfacción en la persona: Un trabajo sin sentido, carecer de autonomía, la falta de reconocimiento, pérdida de confianza, la ausencia de expectativas de promoción. En general, se pueden clasificar en dos grupos: Causas externas, las identificamos como las verdaderas razones de nuestra desmotivación y, sin embargo, son las únicas sobre las que no podemos ejercer un control directo, como ausencia de promoción, falta de reconocimiento, falta de contacto personal, cuando reiteradamente son rechazadas nuestras ideas por los superiores, el trabajo rutinario, tedioso, la incongruencia de los jefes. Y las causas internas, como la culpa, resentimiento, miedo a asumir responsabilidades, la queja, aburrimiento, monotonía, rutina, entre otras.

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