
Era sábado por la tarde, estaba aburrido en casa, 4pm echado en el mueble de la sala mirando tv, el celular no sonaba, nadie se acordaba de mi ni yo me acordaba de nadie, seguía aburrido y ya no deseaba estar encerrado en esta cárcel con pensamientos que me carcomen el corazón. Agarré el celular y llamé a Diego, él también estaba en su casa, estaba dormido, le dije para ir a su casa a conversar. Salí apresurado como si estuviera contra el tiempo, ya no quería pensar más -ni tampoco recordar- mientras caminaba para tomar el bus prendí un cigarro, las lágrimas se me caían pero las contenía cada vez golpeaba el cigarro, "no seas maricón y deja de llorar" me dije a mi mismo.
Llegué al departamento de Diego, nos saludamos y le dije para comprar unas cervezas, él me vio directo a los ojos y parece que se dio cuenta que necesitaba conversar.
